EEUU


Las manzanas llegaron con los primeros europeos y se expandieron rápidamente incluso desarrollando variedades propias especiales para sidra. 
En los primeros tiempos de los colonos, la sidra era la bebida de América. 
A menudo el agua no era demasiado segura para el consumo y los ancestros sabían que la sidra si lo era. 
Todo el mundo la bebía, hombres, mujeres y niños, granjeros y gente de ciudad, algunos de los grandes políticos y los padres fundadores. 
Hoy en día en los Estados Unidos los niños aprenden la historia de un hombre llamado Johnny Appleseed, que viajó con los colonos a través del continente americano plantando manzanos entre 1795 y 1845. Aplleseed (su nombre real era John Chapman) no plantó los árboles pensando en que la gente tuviera un producto sabroso y sano esperando por ellos, ¡sino porque sabía que eran indispensables para hacer sidra!

Cider Making, 1840–41. William Sidney Mount
La sidra mantuvo su popularidad durante la mitad del siglo XX  hasta la prohibición. Justo después de la prohibición se comenzó a abandonar las viejas variedades de manzanas por variedades de manzana común destinada al consumo. Ya que ninguna de ellas era válida para hacer sidra se empezó a olvidar y perder ese pedazo de cultura de la manzana y la sidra, algo que estaba tan íntimamente arraigado en el día a día de los americanos de antaño.
 75 años después de la prohibición la “Hard cider” practicamente despareció de todos los bares, de hecho, si preguntas por ella muchos te mirarán y probablemente te servirán una taza de zumo de manzana caliente.
Los mejores tiempos para la sidra fueron los años posteriores a la independencia. De nuevo todo el mundo tenía manzanos en sus huertos y todos hacían sidra. 
Tomas Jefferson cultivó gran cantidad de variedades y acabaría siendo conocido por haber elaborado alguna de la mejor sidra en su propia casa de Monticello.
Los peores tiempos fueron entre los primeros días de la prohibición hasta finales de los 90´s y comienzos del presente siglo, cuando alguna gente fantástica comenzó a despertar de nuevo la maravillosa sidra artesanal.

Uno de los puntos más interesantes respecto a los consumidores americanos es que han perdido la memoria de como debe saber realmente la sidra. De alguna manera esta es una bendición para los nuevos lagareros. Ahora pueden elegir entre muchas variedades de sidra y pueden mezclarlas según su propia inspiración. Y, por supuesto, puedes añadir giros creativos. Los lagareros artesanales en EEUU no tienen problemas para trabajar con nuevas ideas y mezclarlas con la tradición.
El autor en el lagar de Virtue Cider en EEUU

 

Los americanos siguen aprendiendo a hacer sidra. La mayoría no tienen mucha idea de lo que es la sidra auténtica. Pero cada poco tiempo un periódico, una resvista, o en un blog se habla sobre  la sidra  como una victoria para este sector. Cuanta más gente oye hablar del asunto, más lo quieren probar. Y cuanto más prueban, más quieren aprender a apreciar los nuevos aspectos de la misma.

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